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02 marzo,2026

Advierte la IP debilidad en el mercado laboral al comenzar 2026

  • 22.9 millones de personas trabajan menos de 35 horas a la semana por razones de mercado
  • Por Gerardo Flores Ledesma

Clase Turista

El sector privado del país advirtió que el mercado laboral inició el año con signos de debilidad y que el mayor número de ocupados se concentra en los rangos salariales más bajos.

Para los empresarios, la debilidad del ritmo de crecimiento de la economía debido a una menor inversión inhibe la posibilidad de generar mayores puestos de trabajo formales y subrayó que hay una merma en el registro de empleadores.

En su más reciente análisis, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) detalló que el mercado laboral inició el año con signos de debilidad, ya que durante enero la población ocupada total aumentó en 229 mil personas respecto al mismo mes del año pasado. Sin embargo, en comparación con diciembre se observa una disminución de 705 mil.

Y resalta: “Un aspecto que puede ser preocupante es que el mayor aumento de la población ocupada se concentra en los rangos salariales más bajos lo que, a pesar del incremento del salario mínimo, puede ser señal de mayor precarización, sobre todo cuando el grupo de trabajadores de mayores salarios se reduce”.

Para el CEESP, las cifras muestran que solo en enero, respecto al mes previo, el total de ocupados con ingresos de hasta un salario mínimo aumentó en 4.8 millones de personas, mientras que el universo acumulado de quienes ganan por arriba de un salario mínimo se redujo en 4.1 millones de personas.

Se destaca que “la precarización creciente también se refleja a través de los indicadores estratégicos de ocupación y empleo que publica el INEGI, en donde se aprecia que la tasa de condiciones críticas de ocupación se ubicó en 38.3%, lo que significa que existen 22.9 millones de personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos”. Según ese reporte, este universo de ocupados aumentó en 1.9 millones de personas en enero.

También se aprecia que solo en enero los ocupados con acceso a las instituciones de salud disminuyeron en 447 mil personas, aunque también aquellos que no cuentan con esta prestación tuvieron una reducción de 207 mil.

Se aclara que “no hay duda de que la debilidad del ritmo de crecimiento de la economía como resultado de una menor inversión inhibe la posibilidad de generar mayores puestos de trabajo, especialmente en la formalidad, propiciando que un mayor número de personas busquen una alternativa de empleo en la informalidad, aunque en este segmento parece que comienza a verse también cierta dificultad para encontrar un espacio laboral”.

El reporte del INEGI muestra que en enero la población ocupada en la formalidad se redujo en 454 mil personas, mientras que los ubicados en la informalidad disminuyeron en 251 mil.

De acuerdo con la clasificación por posición en la ocupación también se aprecia la dificultad en la actividad de empleadores que, de acuerdo con los resultados del INEGI, en enero disminuyeron en 484 mil.

Es evidente que el débil crecimiento de la economía, la menor inversión y los aumentos en los costos laborales deriven en el hecho de que los salarios que se pagan se concentran cada vez más en los rangos bajos, reflejando un menor aumento de la ocupación formal y uno mayor en la informal.

A pesar de la necesidad de la población de obtener mejores empleos, extraña que la población no económicamente activa, en especial los no disponibles, haya aumentado de manera importante en el primer mes del año: 1.2 millones de personas.

El CEESP explica que los programas sociales pudieran estar desalentando la búsqueda de empleo, pero precisa que “habrá que esperar mayor evidencia para entender mejor el comportamiento del empleo en el país”.

Y concluye: “Es importante insistir en la relevancia que tiene la inversión como generador de empleo. A mayor acervo de capital, es evidente la necesidad de mayor fuerza de trabajo más productiva. Los recursos públicos deberían concentrarse en inversión productiva que estimule la inversión privada para una mayor creación de empleos de calidad”.

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