- Perdí la confianza de mi familia y amistades
Clase Turista
Primer contacto con el alcohol
Hola, soy Miguel, espero que el siguiente testimonio sirva de algo para quienes han caído en el alcoholismo, una enfermedad que no respeta clase social, ni condición económica; es un ejemplo de lo que no deben hacer.
Tenía 16 años, cuando empecé a beber, podría decir de manera moderada; estudiaba el quinto semestre de la vocacional, recuerdo que los compañeros no asistían a clases, aún así aprobaban los exámenes; así que comencé a salir con ellos, pensando que quizá podía pasar lo mismo, sin embargo, no pasó lo mismo conmigo.
Consecuencias en la escuela y trabajo
Debido a que mi alcoholismo fue aumentando, me suspendieron definitivamente de la escuela.
Al principio, cuando empecé a beber, a mis padres les causaba mucha gracia, decían: «mira está tomado», pero esto se volvió recurrente y pues cada semana sucedían los clásicos regaños: «si sigues así vas a perder tu futuro» y el clásico «te lo dije».
Todo sucedió muy rápido, en tan solo seis meses ya había desarrollado la adicción, siempre me dijeron que lo dejara, pero nunca me dijeron cómo.
Otra de las causas, considero, fue el querer pertenecer a los amigos, ese fue el detonante, me comencé a autoemplear, pues hacía trabajos artesanales, pero también perdí la confianza de mis clientes, pues me gastaba los adelantos y no les entregaba el trabajo a tiempo.
Acercamiento al Grupo AA
Con el fin de acabar con mi alcoholismo, decidí ingresar a los Centros de Integración Juvenil, tenía entonces 26 años; sin embargo, a los pocos días me di cuenta de muchas anomalías y el trato se me hizo muy degradante, por lo que decidí abandonar de inmediato ese grupo.
Obviamente seguí con mi alcoholismo y con los consecuentes problemas de desintegración.
Afortunadamente, después de cierto tiempo, un profesional en terapia me canalizó a un grupo de Alcohólicos Anónimos; no lo pensé dos veces, pues ya estaba consciente de mi situación y de inmediato acudí.
Cómo AA cambió mi vida
La verdad es que de inmediato me sentí a gusto; empecé a escuchar las experiencias compartidas y me vi reflejado, mi vida se narraba ahí mismo: «Somos los mismos actores en diferentes escenarios», así que sentí que era mi propia historia.
En ese entonces la situación con mi familia y mi pareja estaba en un punto de quiebre, igual sucedía con el tema laboral; actualmente llevo 24 años sin beber ni una copa de alcohol, ahora ya confían en mí, lo que me llena de satisfacción y así quiero seguir.
Con el hecho de dejar de beber ha cambiado mucho mi vida, debido a mi alcoholismo eché a perder todo lo que me animaba.
El alcoholismo es como un embudo, para entrar es la parte más ancha y para salir es la más angosta, por lo que aconsejo que no se dejen enganchar por los amigos, cuando les inviten a tomar.
No hay que dar oportunidad a que el alcohol se aferre a ustedes, si vas a tomar hazlo con responsabilidad, por que si no, vas a perder.
Tengo 2 hijos, uno en la secundaria y otro en la universidad; una relación estable y un negocio. El Grupo AA me cambió por completo la vida.
«Vale la pena dejar de beber «.
Alcohólicos Anónimos, Sección México, ofrece una Alternativa de Solución para quien sufre la enfermedad del alcoholismo. Servicios totalmente gratuitos Teléfonos: 55 5705 5802 / 8005613368

