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24 febrero,2026

Disminuye la incertidumbre en México tras fallo en EU

  • Persisten riesgos sectoriales en autos y acero

Clase Turista

El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que limita la aplicación de aranceles unilaterales bajo poderes de emergencia, representa un avance en términos de previsibilidad institucional, aunque no elimina el riesgo arancelario, sino que modifica el canal a través del cual puede manifestarse.

De acuerdo con Eduardo Ramos Romero, Senior Market Analyst LATAM de VT Markets, la Corte restringió la posibilidad de imponer aranceles amplios utilizando facultades de emergencia bajo la IEEPA, lo que reduce la probabilidad de anuncios sorpresivos de tarifas generalizadas difíciles de anticipar y valorar por el mercado. En principio, esto fortalece la confianza empresarial y la planificación de inversión al disminuir el riesgo de decisiones unilaterales abruptas. Sin embargo, el riesgo no desaparece. La administración estadounidense aún puede recurrir a otros instrumentos legales, como la Sección 232 (seguridad nacional) o la Sección 122, para aplicar aranceles sectoriales o temporales. Por ello, el mensaje para los mercados no es el fin de la guerra comercial, sino una menor discrecionalidad bajo una vía específica.

México es el más expuesto por su integración profunda con EE.UU. y el T-MEC. El fallo reduce la probabilidad de aranceles generales inesperados, lo que es positivo para el peso y para la narrativa de nearshoring. Sin embargo, sigue existiendo riesgo en sectores específicos (autos, acero, insumos industriales) si se activan otras herramientas legales.

En síntesis, el fallo mejora la institucionalidad del comercio estadounidense, pero el entorno sigue siendo políticamente sensible y dependiente de decisiones sectoriales.

Sectores potencialmente beneficiados:

Manufactura importadora y consumo (retail, electrónicos, insumos industriales): si se reducen o limitan aranceles generales, bajan costos de insumos y mejora la previsibilidad, lo que apoya márgenes y planificación.

Construcción e infraestructura: menos presión de costos en acero, aluminio y componentes si disminuye el riesgo de tarifas amplias.

Sectores que podrían verse afectados negativamente

Industrias que dependían de protección arancelaria: podrían enfrentar mayor competencia externa si ciertas tarifas quedan invalidadas.

Sectores bajo Sección 232 u otros mecanismos alternativos: acero, aluminio, automotriz y ciertos componentes industriales siguen siendo vulnerables a decisiones focalizadas.

Agricultura: aunque no directamente afectada por el fallo, sigue siendo altamente sensible a represalias comerciales o cambios de reglas.

Impacto en América Latina:

México (manufactura, autos, electrónica): cualquier mejora en previsibilidad comercial es positiva, pero la exposición sectorial lo mantiene vulnerable a medidas específicas.

Chile y Perú (minería y metales): si el fallo reduce la probabilidad de una guerra comercial amplia, eso apoya expectativas de demanda global y precios. Pero un giro hacia medidas específicas en metales puede generar volatilidad directa.

Argentina (agro y activos financieros): podría beneficiarse indirectamente si baja la prima de riesgo global y mejora el flujo hacia emergentes. No obstante, si la política comercial estadounidense se vuelve más fragmentada y volátil, Argentina suele amplificar ese movimiento en sus spreads y tipo de cambio.

En conclusión, la decisión de la corte fortalece la institucionalidad del comercio estadounidense y reduce el riesgo de aranceles amplios y arbitrarios, lo que resulta constructivo para la confianza global. Sin embargo, el mercado permanecerá atento a cómo la administración estadounidense reconfigura su política comercial mediante otros instrumentos legales. Para las economías abiertas de América Latina, la clave no es solo el fallo en sí, sino el tono y la dirección que adopte la política comercial en los próximos meses.

 

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