- No hacerlo, postergaría la solución de las carencias del país
- Por Gerardo Flores Ledesma
Red Financiera
El sector privado del país llamó al gobierno federal a propiciar la inversión para propiciar de manera natural una importante cantidad de empleos formales, lo que se traduce en un mayor ingreso, consumo y bienestar de las familias.
En su más reciente análisis el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señala que México requiere una inversión pública eficaz, eficiente, equitativa y facilitadora de la inversión privada, que cuente con el mejor ambiente de negocios y reglas claras que le permitan operar con la mayor confianza posible.
Y advirtió: “El costo de no promover la inversión que se requiere es posponer la solución de las carencias que tiene nuestro país”.
VITAL LA INVERSIÓN PÚBLICA FACILITADORA DE LA INVERSIÓN PRIVADA
El CEESP agrega que “no hay duda de que el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar que presentó la presidenta Claudia Sheinbaum hace algunas semanas puede ser una buena noticia que podría mejorar las expectativas de crecimiento y matizar el ambiente de incertidumbre que prevalece en el país”.
Y aclara: “Esto es importante porque hasta el momento la cantidad de capital invertido en nuestro país, en maquinaria, infraestructura, aeropuertos, energía, etc. no ha sido la necesaria para generar empleos suficientes para la población que busca trabajo todos los días. Cualquier empleo productivo requiere un mínimo de capital”.
Para el CEESP, el incremento del acervo de capital permite generar un mayor número de puestos de trabajo y crea actividades más productivas, es la fuente de creación del empleo y con el tiempo, la solución más importante a la informalidad, que ha venido ganando terreno en los últimos años.
Para el organismo empresarial “la inversión, además de ser el principal motor de crecimiento económico, propicia de manera natural una importante cantidad de empleos formales, lo que se traduce en un mayor ingreso, consumo y bienestar de las familias. Pero no solo eso, su importancia radica también en que, con una mayor inversión, se pueden tener avances sustanciales en materia de tecnología y por lo tanto en productividad. La inversión es el elemento principal para lograr los objetivos de crecimiento y bienestar”.
Se explica que el crecimiento de México requiere inversión pública eficaz, eficiente, equitativa y facilitadora de la inversión privada, para asegurar que no se distraigan recursos valiosos en obras improductivas o de baja rentabilidad social.
Por su parte, la inversión privada debe contar con el mejor ambiente de negocios y reglas claras que le permitan operar con la mayor confianza posible en el impulso de la actividad económica.
En este contexto es evidente la importancia de un programa como el que presentaron las autoridades, pero también debe ser lo más claro posible.
Se apunta que “de acuerdo con el programa anunciado, para 2026 se tiene prevista una inversión adicional de 772 mil millones de pesos a la ya presupuestada para todo el año, con lo que la inversión pública como porcentaje del PIB se ubicaría en 4.4%”.
El programa señala que el objetivo es realizar una inversión histórica pública y mixta por 5.6 billones de pesos en esta administración.
Sin embargo, apunta el CEESP, no se ha definido si dicha inversión será adicional a la presupuestada en cada año, o simplemente será la inversión pública total prevista para los siguientes años. De ser este el caso, la inversión pública total promedio por año en el periodo 2027-2030 sería de 1,207 mil millones de pesos, que como proporción del PIB sería de aproximadamente 2.8%, de un PIB nominal promedio del periodo de 43,500 miles de millones de pesos, “nivel aún insuficiente para un importante estímulo de la actividad productiva y de la inversión privada”.
Explica el CEESP que si esta cifra es adicional a lo que se presupuestará cada año para inversión pública, es evidente que como porcentaje del PIB prácticamente se duplicaría. No obstante, este escenario puede ser preocupante, puesto que como se mencionó, si la mayor parte de la inversión será pública, el gobierno tendría la necesidad de encontrar u obtener mayores recursos.
Y apunta: “En esta situación el sector público podría enfrentar algunas complicaciones. Por una parte, para disponer de los recursos necesarios para la inversión, tendría que ajustar a la baja su gasto en otros rubros, lo que puede afectar directamente al bienestar de los hogares”.
Y subraya: “De no considerar reducir el gasto, la opción sería la ampliación de la deuda pública, que ya se ha incrementado significativamente en los años recientes, lo que generaría, además, un mayor peso a través del costo financiero”.
Insiste el CEESP en que para estimular la inversión se debe actuar en dos frentes: El sector público debe canalizar más recursos a inversión productiva, ya que, dado su efecto multiplicador, permitiría facilitar e inducir la inversión privada y fortalecer la capacidad de inversión de las empresas a través de un ambiente de negocios seguro que se consolide como un incentivo natural para el flujo de recursos privados.
El CEESP advierte que “el costo de no promover la inversión que se requiere es posponer la solución de las carencias que tiene nuestro país y continuar limitando el bienestar de nuestra población”.
Y concluye: “Se debe tener en cuenta que algunos cálculos consideran que para que la economía crezca a un ritmo de 4.0%, se requiere una inversión total equivalente a poco más del 25% del PIB de manera sostenida. En el 2025 se ubicó ligeramente por arriba del 22%”.

