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17 febrero,2026

Confesiones de un Alcohólico: La soledad y el alcoholismo, mis mejores aliados

  • Bebía de 12 a 14 litros de cerveza y alcohol al día

Clase Turista

Mi primer contacto con el alcohol

Soy Edgar y fue a los 7 años, un niño, cuando en una reunión familiar, a alguien se le hizo fácil darme a probar un sorbo de cerveza, sólo para ver mi reacción, algo que comúnmente sucede en la sociedad, pues se les hace gracioso ver los gestos de un infante cuando algo no le agrada.

Y aunque éste no fue un detonante inmediato, si dejó un antecedente en mi memoria.

No fue sino hasta la secundaria, cuando a insistencia de los compañeros de la secundaria y la necesidad de pertenecer a un grupo, comencé a tomar, pese a que no me gustó el sabor de la cerveza, con tal de ser aceptado, yo continúe en ese ambiente.

Consecuencias en la escuela y el trabajo

Debo aclarar, sin presunción, que siempre fui un alumno de excelencia, mis calificaciones siempre fueron de 10, solamente tuve un nueve.

Sin embargo, el evento que más me marcó fue la graduación de la escuela; en la ceremonia de clausura todos mis compañeros estaban con sus familias, sus papás estaban presentes, mientras que yo me encontraba completamente solo.

Considero que lo anterior fue un pretexto para empezar a beber de manera copiosa, sin medida alguna, pues quería de cierta manera atenuar la ausencia de mis padres en un evento tan importante, cómo era la clausura del ciclo escolar; sentía una soledad infinita.

Vengo de familia muy conservadora, nunca tuve la figura paterna, pues mi padre siempre estuvo ausente, por lo que fui presa fácil del alcoholismo al no contar con la guía del jefe de familia.

Ya en esos tiempos, en plena juventud, mi manera de beber era excesiva y aunque mi mamá no aceptaba mi problema, siempre tuvo recursos emocionales, tanto para mi como para mis hermanos para darnos el apoyo y consejo.

El alcoholismo no respeta edad ni condición social; le llega tanto al que tiene dinero, cómo al que carece de él; te hace perder la dignidad y te despoja de la voluntad cuando hay heridas emocionales.

En esos momentos te sientes vulnerable, crees que se te viene todo encima, te sientes desolado, ahí es cuando cedes y el alcohol se vuelve necesario para sobrellevar y superar falsamente esos problemas que te agobian.

Dejé la escuela, ya no quise seguir con mis estudios, mi problema con el alcoholismo superó mis deseos de desarrollarme intelectualmente.

Me casé y formé una familia,  tenía la solvencia económica, por lo que no había de qué preocuparme; mis hijos y esposa contaban con lo necesario, así que yo me dediqué a beber, en ese entonces recuerdo que bebía de 12 a 14 litros al día, entre cerveza y alcohol.

Acercamiento al Grupo AA

Recuerdo que una noche previa a los Reyes Magos, por ciertas circunstancias, fui detenido: me sembraron droga y fincaron delitos que nunca existieron; mi madre fue extorsionada para obligarla a pagar y que yo no fuera al reclusorio, ese fue el punto de quiebre.

Afortunadamente y por aras del destino apareció mi padre, quien me sugirió acercarme a la comunidad AA, donde pude darme cuenta que siempre tiende la mano a quien lo necesita

Desde que empieza la ingesta va en aumento ya que había una necesidad de ser comprendido, la empatía y solidaridad.

¿Cómo AA cambió mi vida?

Ahora completamente sanado, pude terminar una licenciatura; soy hipnoterapeuta, tanatólogo, psicólogo y lo mejor, ahora sé que vivir es maravilloso, poder mirar a tu pareja a los ojos, ver a mis hijas crecer, el mensaje final es: «No es fácil pero hay una solución.»

Alcohólicos Anónimos, Sección México, ofrece una Alternativa de Solución para quien sufre la enfermedad del alcoholismo. Servicios totalmente gratuitos Teléfonos: 55 5705 5802 / 8005613368

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