- GANANCIAS A FUERZA
- CARLOS RAMOS PADILLA
Clase Turista
Viajar por avión se ha convertido en un importante abuso por parte de las aerolíneas que sorprenden al pasajero con condicionamientos fuera de lo común. Cobran por maletas, por asientos en diferentes secciones de la aeronave e incluso por los alimentos y bebidas que se consumen.
Se estima que el incremento en los servicios adicionales ha subido un 78% tratando de compensar la baja en la venta de boletos.
Los servicios complementarios, que tendrían que ser una obligación de las aerolíneas, son condicionante para que el pasajero pueda abordar. Venden los asientos como si se pretendiera entender que el usuario de no aceptar se vería obligado a viajar de pie, asunto no permitido por las normas de seguridad.
De igual manera, salvo traslados por negocios, los pasajeros viajan con maletas que hoy pagan tarifa extra.
Ya en vuelo, algunas aerolíneas ofrecen el menú de sus alimentos y bebidas, así como el uso de wifi con costos adicionales.
Este año se estima que las aerolíneas recibirán 157 mil millones de dólares a escala mundial en los servicios complementarios, un 5.7% más respecto al período anterior según la consultora IdeaWorksCompany.
Incluso las aerolíneas se permiten ofrecer apoyos especiales a quienes acepten cambiar de horario por asuntos de sobreventa de boletos.
En nuestro país, Volaris señaló que los ingresos por servicios adicionales se incrementaron 4.7% en el tercer trimestre de 2025, ubicándose en 56 dólares por pasajero. Los servicios complementarios representan activamente un 56% de sus ingresos totales.
Por su parte, en Viva Aerobús los servicios adicionales se incrementaron 8.1% en el tercer trimestre, alcanzando 313 millones de dólares, y representan 47% del ingreso total.
Entre las diferentes firmas de aviación acusan que son las aerolíneas de bajo costo las que han provocado esta especie de canibalismo que atenta contra los derechos de los usuarios.
Para la gran mayoría, el cobro de algunos servicios adicionales va en contra de las reglas internacionales del transporte aéreo, que garantizan el derecho a llevar dos piezas de equipaje.
Por lo anterior, en Brasil, la Cámara de Diputados aprobó una ley que obliga a las aerolíneas a no cobrar por la maleta documentada de hasta 23 kilos y una pieza de equipaje de mano gratis de hasta 12 kilos en rutas domésticas.
Incluso prohíbe cargos por selección de asientos y se deben proporcionar hasta dos asientos adicionales sin costo a los pasajeros que requieran asistencia.
En México, los abusos son más visibles por el pésimo manejo operativo de los aeropuertos que registran tardanzas en las plataformas de las aeronaves y fundamentalmente en la entrega de las maletas en la zona de “carruseles”.
El desgate de los usuarios de las aerolíneas como de las terminales son fuera de proporción y en muchas de las ocasiones el maltrato de las maletas procura daños irreversibles que nadie atiende y menos resuelve.
Se paga por viajar, por comer, por sentarse, por la tecnología de comunicación y hasta por los enseres personales. Es decir, ganancias a la fuerza.

