- Por José Antonio Aspiros Villagómez
Clase Turista
Con mis deseos cordiales porque
tengan una cálida y feliz Noche Buena
quienes la celebren este 24 de diciembre.
Cumplirá 200 años y lo encuentra usted en los expendios de periódicos. Es un almanaque mexicano cuyos sucesivos editores tuvieron la fortuna de publicarlo de manera ininterrumpida desde 1826, cuando gobernaba el país Guadalupe Victoria, el primer presidente de la República después del Imperio de Agustín de Iturbide y de un interinato de Pedro Celestino Negrete.
Usted ya sabe que me refiero al Calendario del más Antiguo Galván que, con dos siglos a cuestas, debe ser la envidia de muchos editores cuyas importantes obras, muchas de las cuales conservo (diccionarios, enciclopedias, revistas, periódicos y hasta la Guía Roji y el directorio telefónico), a veces de larga vida y gran valor, sucumbieron en la obsolescencia por culpa de las nuevas tecnologías.
En cambio, este almanaque aún se edita en papel y es un ejemplar de tamaño muy manejable, con sólo 256 páginas. Su editor es el mismo desde 1856: Librería y Ediciones Murguía, S.A. y no espere usted encontrarlo en versión digital, hay casi 50 mil ejemplares impresos, suficientes para que adquiera el suyo.
Su contenido es casi siempre el mismo cada año, pero se refresca con los datos actualizados, y muy útiles desde lo básico: el Himno Nacional, el calendario y las efemérides del periodo, hasta los muy abundantes como el santoral, los fenómenos astronómicos (eclipses, fases lunares, inicio de las estaciones, aniversarios) incluidos los movimientos solares relacionados con el Zodiaco, y las fechas cívicas y fiestas religiosas, fijas y movibles.
En su edición 200, el Calendario trata también sobre el año internacional de los pastizales y los pastores (2026); la extinción de las especies; la posible existencia de vida en un exoplaneta; la historia de Santa María la Mayor, basílica donde fue sepultado el papa Francisco, y la elección de su sucesor León XIV.
De acuerdo con los editores, este almanaque apareció en 1926 como Calendario Manual, pero como había otro llamado igual, cambió a Calendario Mariano Galván Rivera, que era el nombre de su fundador y editor durante 30 años, hasta que en 1856 vendió los derechos al impresor Manuel Murguía y Romero, quien tenía una librería como parte de su negocio. En la edición 2026 aparece una fotografía del edificio “Casa Murguía” que ocupa esa empresa desde finales del siglo XIX en el centro de la Ciudad de México.
El título volvió a cambiar, al actual de Calendario del más Antiguo Galván, cuando en 1858 se publicó otro de nombre parecido al anterior, y dicen sus editores -los actuales integrantes de la familia Murguía- que “a lo largo de 88 años, de 1854 a 1942, el calendario se imprimió con los mismos tipos de imprenta que se guardaban cuidadosamente” y consideran que su almanaque es “un testimonio de la historia y la cultura, y refleja las tradiciones y conocimientos de la sociedad mexicana a lo largo de los años”.
El astrónomo e ingeniero aeronáutico Ernesto Javier Juárez Davis, de quien se publica una semblanza, es quien elabora la información astronómica del Calendario, que incluye los eclipses de Sol y Luna que habrá en 2026, el aspecto de las constelaciones en la bóveda celeste en diversos períodos, las fases lunares y hasta los días óptimos para la siembra. Al respecto, se asegura en las páginas de esta obra que el Calendario de Galván “llegó a ser indispensable para los campesinos del país entre el siglo XIX y parte del XX, ya que lo utilizaban para planificar los días óptimos para la siembra y cosecha” de acuerdo con las fases lunares.
Revisé la fecha de mi cumpleaños, inmediatamente posterior al Día Internacional de la Mujer fijado por la ONU, y menciona que se festeja a los santos Francisca Romana viuda; Paciano, obispo de Barcelona; Gregorio, obispo de Nisa (Asia Menor); Catalina de Bolonia virgen, y Domingo Savio, discípulo de san Juan Bosco.
También vi el día de mi santo (el segundo de ellos) y entre otros datos explica que san Antonio de Padua -cuyo santuario conocí hace 20 años durante un largo recorrido por Italia- fue descendiente del conquistador de Jerusalén en el siglo XI, Godofredo de Boulión, un cruzado legendario nativo de Flandes, de quien me dediqué a leer tras poner punto final a este texto. Les recomiendo la siguiente liga: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-conquista-de-jerusalen-por-godofre-de-bullon–0/html/ff7a75c8-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html
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José Antonio Aspiros Villagómez
Licenciado en Periodismo
Cédula profesional 8116108 SEP
antonio.aspiros@gmail.com

