Picotazo Político

  • Por Miguel Ángel López Farías

 

Clase Turista

Ayer, la ExxonMobil, el tiburón mundial del petróleo, abrió sus primeras seis estaciones en el Bajío. Son los vientos de la apertura en el mercado de venta de gasolinas, la gigante se coloco frente a Pemex, el monopolio nacional que desde hace mucho ha controlado lo que nuestros motores consumen- ahora el gigante estadounidense entra con sus propios productos.

Desde Kansas City traerá su gasolina, una que allá refinan y que posee sus propias moléculas, o sea no va a necesitar los flotis de Pemex.

Exxon trae su propia lógica de mercado y es una que dará pie para que ahora si, ese gran público consumidor se vea beneficiado, esa es la intención.

Glencore hará lo mismo con el grupo G500  y al cierre del 2018 Grupo Valero va por lo mismo.

Pemex ya no sera el capitán, y ello significará un golpe para las finanzas de Petróleos Mexicanos, los genios de las finanzas deberán encontrar otras fórmulas para hacerse de dinero vía consumo de energéticos.

Las compañías extranjeras partirán un pastel hasta ahora impenetrable. El hecho que ExxonMobil mueva sus piezas transportando su propia gasolina vía carrotanques en menos de doce horas, desde Kansas hasta el Bajio dotarán de capacidad a esta empresa en poder ofrecer un producto mucho más económico.

Ya no dependerá de la aduana de ventas de Pemex, ni de sus lazos de intermediación con más refinerías.

La competencia entonces se antoja positiva y si esta beneficia a los consumidores que mejor, pues detrás del enojo del gasolinazo impuesto por el gobierno de Peña Nieto existe un deseo de venganza entre los consumidores.

Algo que bien podría encontrar eco con la entrada de jugadores mucho mas recios y competitivos como la EXXON.

A ver quien se opone a que otras marcas se instalen en el otrora inviolable suelo mexicano.

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