Picotazo Político

  • Por Miguel Ángel López Farías

 

Clase Turista

De risa loca aquellos que hablan de que el país se esta militarizando, acusan a Ley de Seguridad Interior, aprobada por la Cámara de Diputados, histéricos responden más al librito de los años 60 que en cada esquina veían a los del Ejército matando civiles, trasnochados e ignorantes de lo que en México pasa.

¿Y qué es lo que sucede? Una guerra, una en la que participan criminales con enorme poder de organización y de fuego, en donde el Estado, desde hace diez años combate, a ratos con éxito a ratos con errores, y un brutal desgaste a un poderoso ejército de carteles que se apropiaron de más de la mitad del territorio.

Y de lado del gobierno se venían contando con escasas herramientas legales y armadas para darles batalla. Nuestro Ejército, Armada y Fuerza Aérea han puesto el pecho a las balas, y no es metafórico, es literal, sufriendo el desgaste en cuanto a bajas y en cuanto al constante ataque de muchos grupos esbozados en ONGs o supuestos defensores de derechos humanos.

La ley de seguridad es el esfuerzo más cercano a lo que se pretende sea el necesario manto de protección para las actividades del Ejército, una red de protección que delimite sus actividades frente a la innegable realidad de un cuerpo de criminales que han colocado a la sociedad mexicana de rodillas.

Aquellos que señalan los supuestos peligros de esta ley y la ficticia escena en donde el Ejército se haga del control de todo deberían saber que su sola posición continúa fortaleciendo a los capos y sus sicarios , que golpear a nuestro Ejército y Marina sólo abona a la impunidad con la que los narcos se mueven.

El Ejército debe contar con reglas muy claras que les digan qué hacer y qué no, cuales son sus fronteras en esta guerra y sobre todo con qué apoyo cuenta por parte de las leyes para que no surjan los francotiradores disfrazados de protectores de derechos humanos.

En estos diez años las Fuerzas Armadas han sobrevivido en el limbo, víctimas de críticas y de injustos ataques, por ello la importancia de la reciente ley.

No se inventa el hilo negro, sólo se plantea una realista salida. Así que no debemos dejarnos engañar por aquellos que ven en esto a sus viejas pesadillas del 68 en Tlatelolco.

México no se militariza, ya estaba militarizado, sólo que el tablero legal no respaldaba a nuestras fuerzas federales. Hoy si y eso es una muy buena noticia, muy a pesar de los que andan pensando en amnistiar a los descuartizadores y sicarios.

El Ejército es y seguirá siendo uno de los pilares más importantes de México y era imperdonable no haberles dotado de auténticas armas de acción y responsabilidades. Punto.

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